Mi primer amor y aprendizajes de una historia de venganza.

Mientras trabajaba en bares y luchaba por salir adelante, conocí a Catalina una chica que llego pidiendo trabajo al bar.

Catalina era una chica de muy buena familia que estudiaba en una de las mejores universidades de Bogotá, pero tenia una relación terrible con su familia y sus padres solamente le pagaban sus estudios y su vivienda, pero no le ayudaban con dinero. Ambos éramos unos rebeldes y unos locos, yo debía de tener en esa época unos 21 años.

Me enamore de ella porque teníamos muchas cosas en común, ambos veníamos de familias ricas con historias trágicas, ambos luchábamos por salir adelante solos. Conocíamos las mismas cosas y nos encontrábamos juntos trabajando en el mismo bar como meseros.

Ella era diferente al resto de personas que me rodeaban, era inteligente y educada, sabia comportarse en publico. Ademas era alegre, le encantaba bailar y era incondicional conmigo, nos divertíamos mucho y éramos felices estando juntos sin importar la situación o el lugar.

Catalina tenia muchas cualidades diferentes al resto de mujeres que había conocido hasta ese momento. y fueron muchas las cosas que vivimos. Teníamos peleas como cualquier pareja de jóvenes, celos y otras cosas, pero en el fondo era un romance muy bonito. lo compartíamos todo, incluso el asiento del bus, pues ella siempre se sentaba en mis piernas y tenia que estar siempre encima mío.

En esa época no utilizábamos celular, así que para poder vernos teníamos que ponernos cita en algún lugar. yo me quedaba en la casa de ella, o ella se quedaba conmigo en el apartamento de mi mama. rumbeamos y tomábamos todo el tiempo con nuestros amigos.

Pero en una de esas fiestas cometí el error de meterme con otra mujer, le fue infiel y ella se dio cuenta, a partir de ese momento vendría una de las mayores lecciones de aprendizaje que me tocaría el alma.

Ambos estábamos demasiado enamorados, sentíamos que no podíamos vivir el uno sin el otro, yo le suplique de rodillas que no terminara las cosas.

Catalina era una mujer sumamente rencorosa y vengativa, algunos de sus sentimientos explicaban la mala relación que tenia con su familia, su orgullo siempre estaba por encima de todo.

En silencio, Catalina decidió continuar la relación conmigo mientras planeaba una venganza hacia mí. Catalina empezó a salir a fiestas con mi grupo de amigos y a tener romances con varios de mis supuestos amigos. Todo mi grupo cercano lo sabia menos yo. Hasta que mi hermano mayor me contó y yo lo comprobé.

Al confrontarla; recuerdo sus palabras “ahora sientes el mismo dolor que yo sentí” y realmente sentí como se me desgarro el alma. Nunca me había enamorado,  casi no logro superarla, sencillamente no podía dejar de pensar en ella  y paso más de un año para poder olvidarla.

Al terminar las cosas, el padre de Catalina me llamaba constantemente. pues ella estaba en un nivel de alcoholismo absurdo y no volvió a ir a la universidad. Su familia le quito el apartamento y la mandaron a estudiar a Estados Unidos con sus tíos.

Un día antes de irse del país, ella me espero hasta la madrugada a que yo saliera del bar, quería despedirse e intento abrazarme, yo no lo permití y tampoco la deje hablar, simplemente la mire mal y me fui. Pero por dentro estaba destrozado y nunca más volví a saber de ella.

Deseo que este muy bien donde sea que este, a pesar de todos los problemas conocí lo que es un amor desinteresado y bonito, juntos vivimos historias increíbles, ella es una gran persona y una mujer estupenda.

Estoy seguro que esta relación también le enseño muchas cosas y no puedo recordarla con rencor, todo lo contrario siempre la recordare con cariño. “quien guarda rencores guarda pesares”

Yo aprendi que si tienes una relación debes ser fiel, y que si quieres estar con otras mujeres es mejor terminar las cosas antes de engañar, aprendi que tu mujer no debe tener mucha confianza con tus amigos, aprendí que del amor al odio solo hay un paso, que las mujeres son más inteligentes que los hombres, porque son más reservadas y pueden llegar a ser enemigos silenciosos y que a las mujeres no hay que entenderlas, simplemente hay que amarlas y no lastimarlas.